La tierra de los alfareros

Si no me hicieras falta
Si no me hicieras falta
No perdería el tiempo escribiendo estas palabras
No precisaría de tu guía y tu amor
Si no necesitara
Llenar este vacío en mi corazón
Si ya estuviera saciada
La sed que por tanto tiempo he arrastrado
Sobrarían estas frases
Las notas, los acordes de mi canción
Pero me rindo ante ti
Te pido me llenes de tu bondad
Te ruego e imploro por tu perdón
He llegado asta aquí
Y no quiero volver
No quiero mirar hacia atrás
Sin embargo tu camino no es fácil
Es cansado y arrastro un pasado
Que quiere vivir
Si no me hicieras falta
Como amigo al caminar
Si de ti no precisara
Tal vez no estaría aquí.
Dedico esta ofrenda a Dios quien me ha mostrado el camino y que nunca se cansa de darme una nueva oportunidad cada día, cada instante y quien siempre esta dispuesto a amarme pese a mi.
¿Donde quedo la tierra de los alfareros?
La tierra árida de Haceldama además de alimentar a algunas cabras solo era buena para obtener arcilla, de la cual después se fabricarían jarrones y platos, es difícil vivir aquí, aun fabricando unos cuantos trastos y viviendo del poco dinero que diesen a cambio para obtener pan y algunos vegetales y consumiendo la leche de las cabras no es suficiente, quien querría comprar esta tierra, no produce esta muerta de hace tiempo ya. La arcilla aquí obtenida es de mala calidad y los utensilios que con ella se fabrican, son quebradizos, además que dan mal sabor a lo que contienen.
El calor hace mas lento el paso por este paisaje hostil, las rocas blanquecinas incomodan los pies aun y el calor que de ellas emana traspasa aun el cuero mas grueso de la suela de las sandalias.
Hace ya tiempo que poca gente vive en este lugar o pastorea sus cabras por las laderas desmontadas, antes esto era un verde valle rodeado de bellas colinas, el agua corría por arroyuelos que formaban las frecuentes lluvias y no había queja ni presentimiento de que lo bueno pasaría, han pasado muchos años de todo esto cuentan ya los viejos a manera de leyenda que las cosechas de trigo eran ricas que el pan de la comarca era siempre fresco y que el aroma de sus hornos se extendía mas allá de las colinas, venia gente de todas partes solicitando permiso para que sus cabras pastorearan por la zona, entonces los caminos no llevaban a Roma, Roma y su imperio no eran parte de nuestro entorno los Cesares no pisaban estos suelos y su moneda no compraba nuestras tierras ni su corona cobraba impuestos. Todo eso se recuerda como un mito nade que allá vivido ese esplendor vive ya, son pláticas de viejos. Ni hay riachuelos, ni lluvia, ni pastos solo cabras mal nutridas y gente q ue se va buscando algo mejor sin nada en los atillos y con la única esperanza de no morir de hambre.
Los pocos pobladores se aferran a la esperanza de que alguien les de algo por sus tierras empobrecidas.
Que secó estas tierras? Dicen los viejos que las leyendas cuentan que mucho antes de que el Cesar pusiera sus ojos en Jerusalem y sus fuerzas se y su reino tuvieran representación en estos sitios ya Dios había rendido cuenta de el lugar.
Los hombres de entonces lo consideraban parte de la tierra prometida a la que Moises los había guiado por designios de Jehová, caminaron cuarenta años en el desierto y era como El la había prometido, rica interminable. Todos estaban agradecidos todos le alababan había armonía, pero el tiempo y la ambición de los hombres con los años fueron borrando la huella de el Dador, la riqueza corrompió a los hombres, el afán por tener mas que los demás y la envidia de las riquezas de el vecino poco a poco fue minando la fertilidad de aquel valle.
Hubo robos, incendios, asesinatos, se sobre exploto la tierra y poco a poco el castigo sereno y paciente de Dios fue revelándose en la pobreza de el pueblo y sus moradores, la gente mas adinerada se fue a mejores zonas en Jerusalem ya que el clima en Heceldama era de inseguridad y violencia poco a poco mas casas fueron quedando abandonadas de familias convirtiéndose en nidos de mal vivientes que hacían mas inhabitable aquel lugar, el tiempo pasaba y el abandono fue erosionando las casa y poco a poco en aquel lugar solo quedaron ruinas devastadas por el viento.
Esto no paso en un año, ni en una década, pasaron generaciones. Para los adinerados fue imperceptible, no les extrañaba ni les importaba, los crímenes allí cometidos solo afectaron a quienes allí se quedaron.
Años de guerras
Cuando los Sirios llegaron a Jerusalem apenas quedaban rastros del barrio de Haceldama y fue precisamente aquí donde se desarrollaron las batallas por la conquista de el reino. Haceldama fue convertido gracias a sus ruinas en un acampo ideal para la batalla donde se podían establecer trincheras, la población en esa zona era escasa y débil, así que los Cirios asentaron allí sus primeras tiendas.
Las batallas fueron cruentas y prolongadas, la sangre cubría los montículos de tierra que alguna vez fueron casas, pero este liquido no fertiliza y los cuerpos en descomposición solo atraían a millares de moscas e insectos carroñeros además de perros y otros animales que venían a tratar de alimentarse de antes de que los cuerpos fueran sepultados, se sembraron tumbas improvisadas en aquel lugar que no enriquecieron el suelo solo contaminaron los pocos mantos acuíferos que aun quedaban en aquel lugar haciendo aun mas imposible el resurgimiento de la vida.
A los Sirios siguieron los Persas quienes también utilizaron el mismo campo de batalla de los Sirios pero ahora para combatirlos, nuevamente Heceldama se tiño de sangre y la putrefacción y las enfermedades se adueñaron de la tierra.
Ni el tiempo ni las lluvias escasa ni la arena del desierto borro las huellas de las batallas ni e el pasado avaricioso, el peso de Dios rindió cuenta de casa centímetro de tierra, nada crece en la antigua tierra de los alfareros, nadie vive en el campo de la sangre.
La llegada de Roma
El imperio Romano lucho contra el Persa pero en otros lugares así que su llegada fue relativamente pacifica, tomo la cede de el trono que ya había sido ganada lejos de allí. Haceldama ya no figuraba ni en el recuerdo de los mas viejos como un barrio de la ciudad, ni como cementerio de guerra, era solo un área árida próxima a la ciudad, que no despertaba ni la codicia de los nuevos conquistadores y aunque todo les pertenecía nada se edifico en aquella zona.
El imperio Romano permitió que la religión del pueblo viviera a pesar de que ellos tenían la suya propia para evitar cualquier tipo de conflicto armado con el pueblo y dejaron que los maestros de la Ley gobernaran sobre la fe de la gente mientras ellos dominaban sobre la economía.
La mano de Dios siguió su labor sobre aquellos que le obedecían y también sobre los que no. Roma no era un pueblo elegido, ni querido. Las cosas tendían que cambiar pronto.
La revolución
Hace tiempo Jesrusalem se ha visto envuelto en un sin numero de hechos que han trastocado la armonía de Roma con el pueblo, una alborotador esta haciendo revueltas entre el pueblo y su religión, un pequeño hombre, sin riquezas, que se dice hijo de Dios, de el Dios de los Judíos esta enfrentando al pueblo con su iglesia y esta poniendo en entre dicho a la religión dominante, un hechicero para algunos y un mecías para el pueblo explotado. Solo un puñado de hombres y mujeres lo siguen, gente pobre en su mayoría, la paz del imperio se tambalea.
Nada de los que acontece conviene al imperio ni al Cesar. Los maestros de la ley exigían al representante del gobierno una solución para este problema, exigían a cambio de mantener la paz y cordialidad con el gobierno y el pueblo que eliminara al revoltoso.
Roma decide no intervenir suponiendo que el conflicto no los involucraba y que el pueblo y la iglesia se podían arreglar ellos solos en la solución de sus conflictos, mas sin embargo el conflicto creció y fue necesario planear una estrategia.
La primer maniobra de el Imperio fue conocer a todos los miembros de esta banda, saber de sus vidas y de sus actividades tratando de buscar un punto débil entre sus fuerzas. Todos eran fieles, todos habían dejado todo por seguir a este hombre, como acercarse a El sin despertar sospechas?
Un hombre débil y un comprador
Eureka tenemos a nuestro hombre, alguien dudo, alguien tubo miedo de perder lo único que le quedaba, la vida, Roma triunfo con poco dinero se pudo comprar la fidelidad de un discípulo.
A la entrega del líder de la banda, el traidor recibió su paga. Dinero manchado de traición y que pronto se teñirá de sangre, quema entre los dedos y retumba en la mente como visión materializada de la culpa y aliciente del remordimiento. Que hacer con el dinero que esta maldito desde su fabricación y que ha sido refrendado en su maldición son la avaricia de un traidor. La culpa con el rostro del Cesar envuelto en un pequeño saco donde cabe más que pecado que en la tierra misma.
Judas busca rehacer su fortuna y recobrar las posesiones que dejo con el fruto de su traición, con el cumplimiento de su misión, donde podrá invertir este tesoro desencantado del cual nadie quiere ser cómplice. Lo vil solo puede terminar perdido y no hay nada más perdido y muerto en la tierra de Jerusalem que Haceldama. Una tierra que nadie quiere y el la cual más sangre inocente derramada no hará ningún cambio.
Hace años que esta tierra no tiene un dueño particular, es parte de las posesiones del imperio Romano, y la maldición regresa a su creador, a Cesar lo que es del Cesar así que la maldad muerde su propia cola tomando su propio veneno de la paga de una traición.
El nuevo propietario corra a su nueva tierra en espera de alejarse del remordimiento y del juicio que en este momento cobrar la vida de quien un día fue su pastor y a quien dijo amar.
La culpa es mas rápida que los pies y como todo esta escrito esta ya ha llegado a Haceldama generaciones antes que su nuevo propietario, así que al llegar allí las voces acusadoras ya han resonado y carcomido las laderas. Solo piedras blancas cocidas por el sol siembran aquel paisaje muerto, muerto como el alma de quien traiciona a un amigo.
Muerte del traidor
Judas murió antes que Jesus, su pies caminaban por el desierto pero era un cuerpo sin vida arrastrado en brazos de la muerte a el reino que el mismo había edificado, a la fortuna que había ganado con el fruto de su esfuerzo y con la sangre de un inocente. Si Judas ya estaba muerto antes de ahorcarse, era un cadáver errante, un cascaron frío acecinado por el Dios que en verdad veneraba.
El cuerpo contemplo su reino, un imperio digno del rey que el era, subió al trono que en lo alto de un árbol y coloco la estola real alrededor de su cuello y voló sobre sus dominios asta su ultimo temblor.
La tierra entera se a cubierto de sangre, nuevamente a causa de la ambición de los hombres, no solo de la de Judas, la de todos los hombres, los maestros de la ley, Cesar. Pero esta vez la tierra a florecido esta sangre fertilizo la tierra y purifico el agua menos en la tierra de las sangre.
La arcilla (nuestros días)
Las excavaciones arqueológicas a un costado de Jerusalem no nos arrojan nada concreto, nada revela cimientos, no hay vegetación, esta tierra fue de dejada de largo por los hombres y no muestra señales de que alguna vez se halla usado para algo.
Es un misterio de la naturaleza, es la tierra mas árida de el planeta comprendida dentro una pequeña área, rodeada de asentamientos humanos y campos de labranza, es como una mancha inexplicable, una puerta al infierno pues en ella la temperatura es mayor que en las áreas alrededor.
La composición del suelo es arenosa y lo único que nos da una pista de que alguien la uso alguna vez es la arcilla que compone el suelo ya que esta localizada en pequeñas áreas.
En lo alto de una pequeña colina como mudo testigo y muestra de que alguna vez hubo vida en este lugar un tronco casi pétreo parece vigilar el paisaje, como haciendo sentir al visitante que no es bien recibido pues desde cualquier punto de Haceldama pude verse como un guardia de museo que no permite que nadie toque una obra de arte.
A los pies del tronco, en una roca de gran tamaño que es removida. los arqueólogos descubren una inscripción escrita en arameo. La piedra tiene un área plana sobre la cual esta la inscripción, esta parte estaba de cara a la tierra, parece que alguna vez estuvo teñida de un color negro rojizo, la tienta era gruesa así que lo poco que de ella queda es algo grasosa y quebradiza.
La inscripción en la roca es fotografiada y enviada vía correo electrónico para su traducción a un perito que trabaja en Londres. Después de algunos días la contestación con los resultados llega al grupo de arqueólogos en Jerusalem. El mail informa que en la piedra aparece un pequeño poema que dice:
Nada crece en la tierra de la sangre
La mano de Dios se hizo viva en los hombres
Para que la vida que en ella habita sea desterrada
La seco con paciencia
Con el jugo de los corazones
Árido su suelo
Con los huesos de la guerra
Desvió las aguas
Con la vida del traidor
Cerró la puerta
Nada sirve el la tierra de la sangre
Ni la arcilla hace buen jarro
Ni el viento acaricia
Ni el alma reposa
Nada hay bueno en la tierra de la sangre
Es malo su ejemplo
Su suelo
Su aire
Bien aventurado quien de ella sale
Porque entra a mi reino
FIN
Advertencia: los acontecimientos y lugares descritos en este ensayo son basados en la historia y en la Biblia, pero de ninguna manera tiene un sustento científico, es ficción mezclada con realidad y no tiene mayor intención que entretener al lector. Atentamente el autor.
Si no me hicieras falta
No perdería el tiempo escribiendo estas palabras
No precisaría de tu guía y tu amor
Si no necesitara
Llenar este vacío en mi corazón
Si ya estuviera saciada
La sed que por tanto tiempo he arrastrado
Sobrarían estas frases
Las notas, los acordes de mi canción
Pero me rindo ante ti
Te pido me llenes de tu bondad
Te ruego e imploro por tu perdón
He llegado asta aquí
Y no quiero volver
No quiero mirar hacia atrás
Sin embargo tu camino no es fácil
Es cansado y arrastro un pasado
Que quiere vivir
Si no me hicieras falta
Como amigo al caminar
Si de ti no precisara
Tal vez no estaría aquí.
Dedico esta ofrenda a Dios quien me ha mostrado el camino y que nunca se cansa de darme una nueva oportunidad cada día, cada instante y quien siempre esta dispuesto a amarme pese a mi.
¿Donde quedo la tierra de los alfareros?
La tierra árida de Haceldama además de alimentar a algunas cabras solo era buena para obtener arcilla, de la cual después se fabricarían jarrones y platos, es difícil vivir aquí, aun fabricando unos cuantos trastos y viviendo del poco dinero que diesen a cambio para obtener pan y algunos vegetales y consumiendo la leche de las cabras no es suficiente, quien querría comprar esta tierra, no produce esta muerta de hace tiempo ya. La arcilla aquí obtenida es de mala calidad y los utensilios que con ella se fabrican, son quebradizos, además que dan mal sabor a lo que contienen.
El calor hace mas lento el paso por este paisaje hostil, las rocas blanquecinas incomodan los pies aun y el calor que de ellas emana traspasa aun el cuero mas grueso de la suela de las sandalias.
Hace ya tiempo que poca gente vive en este lugar o pastorea sus cabras por las laderas desmontadas, antes esto era un verde valle rodeado de bellas colinas, el agua corría por arroyuelos que formaban las frecuentes lluvias y no había queja ni presentimiento de que lo bueno pasaría, han pasado muchos años de todo esto cuentan ya los viejos a manera de leyenda que las cosechas de trigo eran ricas que el pan de la comarca era siempre fresco y que el aroma de sus hornos se extendía mas allá de las colinas, venia gente de todas partes solicitando permiso para que sus cabras pastorearan por la zona, entonces los caminos no llevaban a Roma, Roma y su imperio no eran parte de nuestro entorno los Cesares no pisaban estos suelos y su moneda no compraba nuestras tierras ni su corona cobraba impuestos. Todo eso se recuerda como un mito nade que allá vivido ese esplendor vive ya, son pláticas de viejos. Ni hay riachuelos, ni lluvia, ni pastos solo cabras mal nutridas y gente q ue se va buscando algo mejor sin nada en los atillos y con la única esperanza de no morir de hambre.
Los pocos pobladores se aferran a la esperanza de que alguien les de algo por sus tierras empobrecidas.
Que secó estas tierras? Dicen los viejos que las leyendas cuentan que mucho antes de que el Cesar pusiera sus ojos en Jerusalem y sus fuerzas se y su reino tuvieran representación en estos sitios ya Dios había rendido cuenta de el lugar.
Los hombres de entonces lo consideraban parte de la tierra prometida a la que Moises los había guiado por designios de Jehová, caminaron cuarenta años en el desierto y era como El la había prometido, rica interminable. Todos estaban agradecidos todos le alababan había armonía, pero el tiempo y la ambición de los hombres con los años fueron borrando la huella de el Dador, la riqueza corrompió a los hombres, el afán por tener mas que los demás y la envidia de las riquezas de el vecino poco a poco fue minando la fertilidad de aquel valle.
Hubo robos, incendios, asesinatos, se sobre exploto la tierra y poco a poco el castigo sereno y paciente de Dios fue revelándose en la pobreza de el pueblo y sus moradores, la gente mas adinerada se fue a mejores zonas en Jerusalem ya que el clima en Heceldama era de inseguridad y violencia poco a poco mas casas fueron quedando abandonadas de familias convirtiéndose en nidos de mal vivientes que hacían mas inhabitable aquel lugar, el tiempo pasaba y el abandono fue erosionando las casa y poco a poco en aquel lugar solo quedaron ruinas devastadas por el viento.
Esto no paso en un año, ni en una década, pasaron generaciones. Para los adinerados fue imperceptible, no les extrañaba ni les importaba, los crímenes allí cometidos solo afectaron a quienes allí se quedaron.
Años de guerras
Cuando los Sirios llegaron a Jerusalem apenas quedaban rastros del barrio de Haceldama y fue precisamente aquí donde se desarrollaron las batallas por la conquista de el reino. Haceldama fue convertido gracias a sus ruinas en un acampo ideal para la batalla donde se podían establecer trincheras, la población en esa zona era escasa y débil, así que los Cirios asentaron allí sus primeras tiendas.
Las batallas fueron cruentas y prolongadas, la sangre cubría los montículos de tierra que alguna vez fueron casas, pero este liquido no fertiliza y los cuerpos en descomposición solo atraían a millares de moscas e insectos carroñeros además de perros y otros animales que venían a tratar de alimentarse de antes de que los cuerpos fueran sepultados, se sembraron tumbas improvisadas en aquel lugar que no enriquecieron el suelo solo contaminaron los pocos mantos acuíferos que aun quedaban en aquel lugar haciendo aun mas imposible el resurgimiento de la vida.
A los Sirios siguieron los Persas quienes también utilizaron el mismo campo de batalla de los Sirios pero ahora para combatirlos, nuevamente Heceldama se tiño de sangre y la putrefacción y las enfermedades se adueñaron de la tierra.
Ni el tiempo ni las lluvias escasa ni la arena del desierto borro las huellas de las batallas ni e el pasado avaricioso, el peso de Dios rindió cuenta de casa centímetro de tierra, nada crece en la antigua tierra de los alfareros, nadie vive en el campo de la sangre.
La llegada de Roma
El imperio Romano lucho contra el Persa pero en otros lugares así que su llegada fue relativamente pacifica, tomo la cede de el trono que ya había sido ganada lejos de allí. Haceldama ya no figuraba ni en el recuerdo de los mas viejos como un barrio de la ciudad, ni como cementerio de guerra, era solo un área árida próxima a la ciudad, que no despertaba ni la codicia de los nuevos conquistadores y aunque todo les pertenecía nada se edifico en aquella zona.
El imperio Romano permitió que la religión del pueblo viviera a pesar de que ellos tenían la suya propia para evitar cualquier tipo de conflicto armado con el pueblo y dejaron que los maestros de la Ley gobernaran sobre la fe de la gente mientras ellos dominaban sobre la economía.
La mano de Dios siguió su labor sobre aquellos que le obedecían y también sobre los que no. Roma no era un pueblo elegido, ni querido. Las cosas tendían que cambiar pronto.
La revolución
Hace tiempo Jesrusalem se ha visto envuelto en un sin numero de hechos que han trastocado la armonía de Roma con el pueblo, una alborotador esta haciendo revueltas entre el pueblo y su religión, un pequeño hombre, sin riquezas, que se dice hijo de Dios, de el Dios de los Judíos esta enfrentando al pueblo con su iglesia y esta poniendo en entre dicho a la religión dominante, un hechicero para algunos y un mecías para el pueblo explotado. Solo un puñado de hombres y mujeres lo siguen, gente pobre en su mayoría, la paz del imperio se tambalea.
Nada de los que acontece conviene al imperio ni al Cesar. Los maestros de la ley exigían al representante del gobierno una solución para este problema, exigían a cambio de mantener la paz y cordialidad con el gobierno y el pueblo que eliminara al revoltoso.
Roma decide no intervenir suponiendo que el conflicto no los involucraba y que el pueblo y la iglesia se podían arreglar ellos solos en la solución de sus conflictos, mas sin embargo el conflicto creció y fue necesario planear una estrategia.
La primer maniobra de el Imperio fue conocer a todos los miembros de esta banda, saber de sus vidas y de sus actividades tratando de buscar un punto débil entre sus fuerzas. Todos eran fieles, todos habían dejado todo por seguir a este hombre, como acercarse a El sin despertar sospechas?
Un hombre débil y un comprador
Eureka tenemos a nuestro hombre, alguien dudo, alguien tubo miedo de perder lo único que le quedaba, la vida, Roma triunfo con poco dinero se pudo comprar la fidelidad de un discípulo.
A la entrega del líder de la banda, el traidor recibió su paga. Dinero manchado de traición y que pronto se teñirá de sangre, quema entre los dedos y retumba en la mente como visión materializada de la culpa y aliciente del remordimiento. Que hacer con el dinero que esta maldito desde su fabricación y que ha sido refrendado en su maldición son la avaricia de un traidor. La culpa con el rostro del Cesar envuelto en un pequeño saco donde cabe más que pecado que en la tierra misma.
Judas busca rehacer su fortuna y recobrar las posesiones que dejo con el fruto de su traición, con el cumplimiento de su misión, donde podrá invertir este tesoro desencantado del cual nadie quiere ser cómplice. Lo vil solo puede terminar perdido y no hay nada más perdido y muerto en la tierra de Jerusalem que Haceldama. Una tierra que nadie quiere y el la cual más sangre inocente derramada no hará ningún cambio.
Hace años que esta tierra no tiene un dueño particular, es parte de las posesiones del imperio Romano, y la maldición regresa a su creador, a Cesar lo que es del Cesar así que la maldad muerde su propia cola tomando su propio veneno de la paga de una traición.
El nuevo propietario corra a su nueva tierra en espera de alejarse del remordimiento y del juicio que en este momento cobrar la vida de quien un día fue su pastor y a quien dijo amar.
La culpa es mas rápida que los pies y como todo esta escrito esta ya ha llegado a Haceldama generaciones antes que su nuevo propietario, así que al llegar allí las voces acusadoras ya han resonado y carcomido las laderas. Solo piedras blancas cocidas por el sol siembran aquel paisaje muerto, muerto como el alma de quien traiciona a un amigo.
Muerte del traidor
Judas murió antes que Jesus, su pies caminaban por el desierto pero era un cuerpo sin vida arrastrado en brazos de la muerte a el reino que el mismo había edificado, a la fortuna que había ganado con el fruto de su esfuerzo y con la sangre de un inocente. Si Judas ya estaba muerto antes de ahorcarse, era un cadáver errante, un cascaron frío acecinado por el Dios que en verdad veneraba.
El cuerpo contemplo su reino, un imperio digno del rey que el era, subió al trono que en lo alto de un árbol y coloco la estola real alrededor de su cuello y voló sobre sus dominios asta su ultimo temblor.
La tierra entera se a cubierto de sangre, nuevamente a causa de la ambición de los hombres, no solo de la de Judas, la de todos los hombres, los maestros de la ley, Cesar. Pero esta vez la tierra a florecido esta sangre fertilizo la tierra y purifico el agua menos en la tierra de las sangre.
La arcilla (nuestros días)
Las excavaciones arqueológicas a un costado de Jerusalem no nos arrojan nada concreto, nada revela cimientos, no hay vegetación, esta tierra fue de dejada de largo por los hombres y no muestra señales de que alguna vez se halla usado para algo.
Es un misterio de la naturaleza, es la tierra mas árida de el planeta comprendida dentro una pequeña área, rodeada de asentamientos humanos y campos de labranza, es como una mancha inexplicable, una puerta al infierno pues en ella la temperatura es mayor que en las áreas alrededor.
La composición del suelo es arenosa y lo único que nos da una pista de que alguien la uso alguna vez es la arcilla que compone el suelo ya que esta localizada en pequeñas áreas.
En lo alto de una pequeña colina como mudo testigo y muestra de que alguna vez hubo vida en este lugar un tronco casi pétreo parece vigilar el paisaje, como haciendo sentir al visitante que no es bien recibido pues desde cualquier punto de Haceldama pude verse como un guardia de museo que no permite que nadie toque una obra de arte.
A los pies del tronco, en una roca de gran tamaño que es removida. los arqueólogos descubren una inscripción escrita en arameo. La piedra tiene un área plana sobre la cual esta la inscripción, esta parte estaba de cara a la tierra, parece que alguna vez estuvo teñida de un color negro rojizo, la tienta era gruesa así que lo poco que de ella queda es algo grasosa y quebradiza.
La inscripción en la roca es fotografiada y enviada vía correo electrónico para su traducción a un perito que trabaja en Londres. Después de algunos días la contestación con los resultados llega al grupo de arqueólogos en Jerusalem. El mail informa que en la piedra aparece un pequeño poema que dice:
Nada crece en la tierra de la sangre
La mano de Dios se hizo viva en los hombres
Para que la vida que en ella habita sea desterrada
La seco con paciencia
Con el jugo de los corazones
Árido su suelo
Con los huesos de la guerra
Desvió las aguas
Con la vida del traidor
Cerró la puerta
Nada sirve el la tierra de la sangre
Ni la arcilla hace buen jarro
Ni el viento acaricia
Ni el alma reposa
Nada hay bueno en la tierra de la sangre
Es malo su ejemplo
Su suelo
Su aire
Bien aventurado quien de ella sale
Porque entra a mi reino
FIN
Advertencia: los acontecimientos y lugares descritos en este ensayo son basados en la historia y en la Biblia, pero de ninguna manera tiene un sustento científico, es ficción mezclada con realidad y no tiene mayor intención que entretener al lector. Atentamente el autor.






